Comprar zapatos de segunda mano se ha convertido en una práctica cada vez más popular. Ya sea por ahorro, sostenibilidad o la posibilidad de encontrar modelos únicos, millones de personas optan por adquirir calzado usado en tiendas de segunda mano, mercados o plataformas de venta en línea. Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿puede afectar a la salud usar zapatos que ya pertenecieron a otra persona?
La respuesta no es tan sencilla. Aunque reutilizar calzado no siempre representa un riesgo, existen algunos factores que conviene considerar antes de usar un par de zapatos previamente utilizados.
El principal problema: el desgaste del calzado
Los zapatos se adaptan gradualmente a la forma de los pies de quien los utiliza. Con el tiempo, la plantilla, la suela y la estructura interna cambian para ajustarse al peso, la pisada y la postura del propietario original.
Cuando otra persona utiliza ese mismo calzado, puede experimentar una distribución diferente de la presión al caminar, lo que podría generar molestias en los pies, tobillos, rodillas e incluso en la espalda, especialmente si el desgaste es considerable.
Este riesgo aumenta en zapatos deportivos o de uso diario que ya han recorrido muchos kilómetros.
Posibles riesgos para la salud
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la higiene. El interior del calzado puede acumular humedad, bacterias y hongos, especialmente si no se limpió correctamente antes de cambiar de propietario.
Aunque la mayoría de los microorganismos no sobreviven durante largos periodos en superficies secas, ciertos hongos responsables del pie de atleta u otras infecciones pueden permanecer en condiciones favorables.
Por ello, es recomendable desinfectar completamente cualquier par de zapatos usados antes de incorporarlo al uso cotidiano.
¿Todos los zapatos usados representan el mismo riesgo?
No. El estado del calzado marca una gran diferencia.
Un par que apenas fue utilizado y conserva su forma original suele representar menos inconvenientes que unos zapatos visiblemente deformados, con la plantilla hundida o la suela desgastada de manera irregular.
También influye el tipo de calzado. Los zapatos de vestir utilizados ocasionalmente suelen conservar mejor su estructura que los tenis deportivos o los zapatos para correr, que soportan un desgaste mucho mayor.
Beneficios de comprar calzado de segunda mano
A pesar de estos aspectos, adquirir zapatos usados también ofrece ventajas importantes.
Una de ellas es el ahorro económico. Es posible encontrar marcas reconocidas y productos de buena calidad a precios considerablemente más bajos que los originales.
Además, reutilizar calzado contribuye a reducir los residuos textiles y el impacto ambiental asociado con la fabricación de nuevos productos. La industria del calzado consume grandes cantidades de agua, energía y materias primas, por lo que extender la vida útil de un par de zapatos ayuda a disminuir la generación de desechos.